Ya sabemos que "gato con guantes no caza"... pues eso le pasa a Nala con calcetines. No le ha hecho ni pizca de gracia verse con ellos puestos. Sólo hay que mirarle la cara, la pobre ni se movía.
El año pasado por loquilla se limó las uñas y las almohadillas en el terrazo de la piscina. Tenía tantas ganas de juerga que algunas uñas terminaron sangrando. Así que este año no me pilla desprevenida, aunque espero no tener que ponérselos.



